La maravilla desconocida

No es solo tecnología, es una maravilla.

Este fin de semana recorriendo el centro, me di cuenta de la cantidad de comercios que, a día de hoy:  ¡siguen trabajando con una caja registradora!  Supongo que son gajes del oficio como arquitecto que analiza un edificio. Quiero creer que desconocen que es exactamente una TPV y, muy posiblemente, tampoco conozcan  las  grandes  ventajas  que  ofrecen  a  los comercios  respecto a sus dependientes y  a sus  propietarios o,  directa y principalmente,  a nosotros sus clientes.  

Cuando la economía nos lo permite y tenemos la fortuna de “irnos de compras”, sabemos que las transacciones más comunes, podemos realizarlas en efectivo o con tarjeta de crédito/débito. Aquí podríamos hablar y exigir la TPV.

¿Por qué?

Os cuento para, los que como yo en su día, desconozcáis la personalidad que desprende esta maravilla:

Cuando escuchamos que alguien habla del TPV, referido a Terminal de Punto de Venta o en ocasiones también como POS (Point Of Sale), nos referimos, valga la redundancia, a ese terminal que al menos acepte el cobro con nuestras tarjetas bancarias, un ordenador con un software o programa para poder cobrar fácilmente,  tanto en efectivo como en tarjeta, e incluso ya lo vemos con accesorios, como esa “pistolita” (lector), que nos descifra las etiquetas en segundos y que hace que vaya aumentando nuestro importe de gasto Llora . No sólo se nos permite vigilar por una pantallita (visor) cada artículo sumado, sino que además, línea a línea nos va reflejando cada lectura en un ticket con los respectivos descuentos si fuera el caso. Posteriormente, guardan con seguridad el importe en efectivo en el cajón o el resguardo del pago con nuestra tarjeta.

La cara que nosotros no vemos cuando vamos de compras respecto a esta maravilla tecnológica es, que además de las facilidades que ofrece para gestionar las citadas operaciones y nuestra compra,  nos imprimen un ticket y/o factura es en segundos, comprueban la realización de una venta y /o compra; y también facilita muchísimo los tan odiados inventarios o llevar el control de almacenes y cámaras de vigilancia entre múltiples operaciones comerciales más.

Y es que el TPV se utiliza en una gran variedad de negocios; supongamos que después de tan agotadoras compras, nos apetece comer algo o tomar un café en esa cafetería de la entrada principal, lo lógico es encontrar también una TPV.

Las facilidades que ofrece en el sector hostelero, también son enormes. No sólo disponen de las opciones que hemos comentado, sino que además, cuando nos atienden y anotan lo que nos apetece consumir, sabremos que irán más rápido y nos gestionarán el pedido sin incidencia, siempre y cuando, al camarero le acompañe un dispositivo portátil estilo PDA o incluso un teléfono móvil.

¿Por qué? Gracias a ese detalle, nuestro pedido se recibirá directamente en una “peque” impresora que tienen en barra o en la de cocina según lo que hayamos pedido.

¿Alucinante no? ¡Ya no hace falta que el personal se pasee de lado a lado, ni corra por el local! No hay riesgo de que se pierda el papel de la nota, ni se traspapele o se confunda. Personalmente me resulta fantástico. Y seguro que ahora si observáis que vuestro camarero os toma nota de esta forma, vosotr@s recordaréis como funciona. Guiño

Así, creo que podemos concluir, de forma muy muy general, que un TPV se compone de: Programa o Software, Cajón de dinero, Display o visor, la Impresora de tickets, la Impresora de reportes, Lector de Código de Barras, Terminal portátil o móvil e incluso báscula para otros sectores.

Nunca tan poco convirtió una maravilla desconocida en lo más eficiente y eficaz que desempeña la sobresaliente gestión de cualquier negocio.

Un tema que iremos desnudando y aclarando.

Recordad que si os surge cualquier duda o consulta al respecto, será un placer atenderos haciendo “click”Logo OnPos 300x300


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